Las merceditas: el calzado bailarinas con la historia más novelesca

Maria de las Mercedes de Orleans y Alfonso XII

Las merceditas son un calzado tipo bailarinas que siempre ha estado rodeado de un aura entrañable, bien porque ha sido durante mucho tiempo el calzado más característico de las niñas, bien por lo singular de su origen. Bailes de salón decimonónicos, reyes enamorados y reinas de destino trágico forman parte de la historia, casi de cuento de hadas, de estos emblemáticos zapatos de mujer. En este artículo te la descubrimos.

Unas bailarinas diseñadas para reinas

La historia de las merceditas, al igual que la historia de las manoletinas, no puede entenderse sin la naturaleza predominantemente práctica de este calzado. De hecho, fue el legendario diseñador George Brummel quien las ideó, con el fin de facilitar que las mujeres pudieran participar en los bailes sociales más cómodamente.

El calzado diseñado por este dandy inglés, que conocemos con el nombre de pumps, no se desviaba en exceso de las ya muy asentadas características de las bailarinas. De hecho, su aportación básica consistió en añadirles una punta redonda y un pequeño lacito para asegurar que, durante los bailes tan característicos de la alta sociedad decimonónica, el zapato no se desprendiera del pie. Dado el contexto eminentemente señorial y principesco de su origen, las merceditas han estado rodeadas desde un primer momento de un aura de refinamiento y delicadeza. No en vano fue un calzado muy habitual en las princesas y demás miembros de la más alta sociedad europea de su tiempo.

Sin embargo, ¿qué ocurrió para que en España este calzado adquiriera esa denominación a la vez tan popular y afectuosa?

Los zapatos merceditas: de Maria de las Mercedes de Orleans a Mafalda

Para entender por qué las merceditas se llaman así hay que acudir al contexto histórico de aquel entonces, especialmente a su figura clave, el rey Alfonso XII. Un rey muy querido por el pueblo debido a que fue el primer Borbón en ser restaurado tras el agitado Sexenio Revolucionario, una época en la que hubo, literalmente, de todo: un rey extranjero, Amadeo de Saboya, que acabó desentendiéndose del país y abdicando, una República convulsa y efímera, conflictos cantonalistas e incluso una Tercera Guerra Carlista.

El reinado de Alfonso XII fue plácido y tranquilo, algo que, además de favorecer el aprecio popular, brindó a la sociedad española de aquel entonces de un sinfín de habladurías -hoy, lo llamaríamos “cotilleos”- que fueron construyendo una imagen del monarca muy novelesca y amigable. A esto contribuía el carácter del propio Alfonso XII, introvertido, algo enfermizo y sensible, muy alineado con ese aire de languidez y decadencia que rodeaba a las familias reales europeas en aquel entonces.

Esta imagen se vio todavía más acrecentada cuando el rey cayó enamorado de María de las Mercedes de Orleans. A esta relación se oponía su madre, la mismísima Isabel II, así como los políticos de aquel entonces, más favorables a que la consorte española fuera una princesa europea. Pese a todos los obstáculos, Alfonso XII consiguió casarse con “Merceditas” -pues así la llamaba- en 1878. 

Una historia en la que indudablemente acabó triunfando el amor, pero que sería trágicamente cortada por un tifus que se llevó a María de las Mercedes sólo 5 meses después del enlace. La desolación que sobrevino a Alfonso XII vino a confirmar a ojos de la sociedad española su imagen de rey de cuento de hadas. Incluso se compusieron coplas sobre su desdichada vida. ¡Y es que su historia es digna de cualquiera de las innumerables novelas románticas del siglo XIX!

María de las Mercedes no fue menos querida por el pueblo. Fue, de hecho, una de las impulsoras de la Catedral de la Almudena, uno de los actuales símbolos de Madrid; una iniciativa que para la sociedad fuertemente católica de aquel entonces estaba revestida de una mayor significación: Madrid iba por fin a ser sede episcopal. Su malogrado matrimonio con Alfonso XII también vino a reafirmar esa imagen de princesa lánguida y doliente, que tanto atraía entonces y ahora. Esta percepción de la efímera reina está bien resumida en su epitafio: “María de las Mercedes, dulcísima esposa de Alfonso XII”.

Y desde entonces que las bailarinas que tanto gustaba lucir tomaron el nombre con el que su amoroso esposo se refería a ella afectuosamente: merceditas. Este carácter de ingenuidad y dulzura, tan típico de los cuentos infantiles, se incorporó de manera muy natural a este calzado. De hecho, las merceditas siguen siendo a día de hoy un calzado que asociamos muy rápidamente a las niñas. Como si ese toque señorial y real de este calzado jamás le hubiera abandonado y confiriera todavía hoy a las niñas el carácter de “princesitas”. De hecho, ¿habías reparado antes en que la mismísima Mafalda está representada siempre con merceditas?

Las bailarinas de Lottusse

Como puede apreciarse, las bailarinas son un tipo de calzado de mujer con una amplia variedad de características y modalidades. Muchas de ellas se relacionan con una de sus principales virtudes: la comodidad. Sin embargo, también tienen un componente fuertemente estético y delicado que a tantas y tantas mujeres atrae. En Lottusse contamos con una amplia oferta de bailarinas, elaboradas con diferentes pieles -de vacuno, cabra o becerro-, con tacón, sin tacón, con cintas y sin cintas, así como con puntera en pico o de forma redondeada.

Además, puedes encontrar los detalles ornamentales más variados, como el trapado pala vega o la piel grabada con efecto serpiente. Puedes conocer nuestro calzado bailarinas tanto en nuestra web como en las tiendas Lottusse. Sin duda que encontrarás el tuyo, ya quieras volver a la elegancia y refinamiento de las reinas o, simplemente, busques un calzado cómodo y versátil.